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GOG ¿comienza la cuenta atrás?

  • Foto del escritor: Enrique Buendía
    Enrique Buendía
  • hace 3 horas
  • 3 Min. de lectura




El primero de enero de 2018, Juan José Benítez publicó un libro llamado "Gog, comienza la cuenta atrás" en donde sostiene que el 29 de agosto de 2027, un meteorito de 15 kilómetros colisionará contra la Tierra. Dicho meteorito estaría a menos de 15 unidades astronómicas de la Tierra y viajaría a 100 kilómetros por segundo, por lo que no sería aún visible para nuestros telescopios a la fecha de la publicación. El punto polémico de esta teoría es que, al igual de lo que pasó con sus Caballos de Troya, Benítez no revela las fuentes militares que le revelaron los detalles de esta circunstancia y sin esa información es difícil darle crédito a esta historia.





De hecho, hasta hace unos meses, esta teoría me parecía un chiste, un mero bulo que solo alarmaba. sin explicar porqué afirmaba algo tan serio. Pensaba que afirmar sin argumentar era jugarle al profeta, una mera estrategia para vender miles de libros. Sin embargo han habido sucesos en lo últimos años que me han hecho cambiar de opinión y replantearme esta teoría como posible, me explico:


Los asteroides que vistan la Tierra, aunque nos asombre, provienen del interior del sistema solar, ya sea del cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter o del de Kuiper que está más allá de Neptuno. Se cree, por ejemplo, que el meteorito que acabo con los dinosaurios hace 75 millones de años provenía del cinturón de asteroides. Estos objetos por su cercanía con la Tierra son fácilmente rastreables y están clasificados por su peligrosidad, el asteroide Apofis es un ejemplo de este tipo de cuerpos.


Sin embargo, el 19 de octubre de 2017 apareció 1-I-UMUAMUA, un asteroide de 200 metros de largo por 35 de ancho, y cuya trayectoria reflejaba claramente que no provenía del interior del sistema solar, sino que provenía probablemente del sistema Vega en la constelación de Lira, es decir que era un objeto interestelar, el primero detectado por ojos humanos. En esa ocasión, pasó a 24 millones de kilómetros de la Tierra a una velocidad de 47 kilómetros por segundo, muy lejos para considerarse peligroso.





Casi dos años después, el 30 de agosto de 2019 apareció el segundo objeto interestelar conocido llamado 2-I-BORISOF de entre 2 a 15 kilómetros de diámetro, que atravesó el sistema solar a una velocidad de 30 kilómetros por segundo, también sin representar ningún peligro para la Tierra.





Tuvieron que pasar 6 años para que el tercer objeto interestelar hiciera su aparición el primero de julio de 2025. 3-I-ATLAS de entre dos a cinco kilómetros de diámetro atravesó el sistema solar casi de manera horizontal a 65 kilómetros por segundo, también sin consecuencias para la vida en la Tierra.





Más allá de la controversia sobre si estos meteoros son de origen natural o artificial, es por demás inquietante constatar que estos bólidos sean indetectables por la tecnología terrestre y que su cercanía a la Tierra no pueda ser pronosticada hasta que dicho monstruo está dentro del vecindario; a saber que 3-I-ATLAS fue descubierto solamente 5 meses antes de su máxima aproximación a la Tierra a finales de noviembre de 2025.


Confieso que el hecho de que el astrónomo y varias veces galardonado académico de Harvard Avin Loev saliera a decir que tanto 1-I-UMUAMUA como 3-I-ATLAS son objetos artificiales me sorprendió, y no por el hecho de que pudieran serlo en la medida que sus trayectorias de miles de años a través del universo deberían haberlos destruido sin un componente artificial que hubiera guiado sus trayectorias, sino por lo virulento de sus afirmaciones, sin contar con pruebas contundentes. Parecería que su estrategia centraría el debate en sí son objetos naturales o artificiales, en vez de resaltar lo obvio y más peligroso para la vida en la Tierra, a saber, la presencia cerca de la Tierra de 3 objetos desconocidos e irrastreables de grandes magnitudes en un periodo de sólo 8 años.


Luego de tres eventos perfectamente estudiados por la astronomía moderna, es claro que no hablamos de ningún tipo de teoría de conspiración, el peligro es real, si ninguno de estos tres objetos ha golpeado la Tierra es porque hemos tenido suerte, pero nada garantiza que de pronto aparezca otro 3-I-ATLAS en algunos años y nos pegue de lleno. Abreviando, el que 3 objetos hayan aparecido en los últimos 8 años cuando nunca antes habían sido detectados meteoros semejantes, el que hayan sido descubiertos a tan poco tiempo de su máximo encuentro con la Tierra y el que tengan dimensiones de cientos o miles de metros, debería preocuparnos y quizás redefinir lo que Juan José Benítez llamó GOG, porque ante esta nueva realidad, nadie puede garantizarnos que nuestro destino ya esté escrito y solo sea cuestión de tiempo para encontrarnos con GOG.


 
 
 

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