¿Y si la Tierra crece?
- Enrique Buendía
- hace 17 horas
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La idea de una Tierra en expansión fue propuesta por varios científicos a lo largo del tiempo, pero quien más se asocia con ella es el geólogo alemán Ott Christoph Hilgenberg, que en 1933 publicó un modelo donde los continentes encajaban perfectamente sobre una Tierra de menor tamaño y se separaban a medida que el planeta aumentaba su radio.
Antes de Hilgenberg, algunos científicos habían considerado ideas similares:
Roberto Mantovani propuso a finales del siglo XIX que la expansión terrestre podía explicar la separación de los continentes.
Más tarde, el físico australiano Samuel Warren Carey se convirtió en uno de los defensores más conocidos de la teoría durante las décadas de 1950 y 1960.
La teoría buscaba explicar por qué los continentes parecen encajar entre sí, especialmente las costas de América del Sur y África. Según la hipótesis, la Tierra era más pequeña en el pasado y, al expandirse, los continentes se fueron separando.
Ahora bien, a la pregunta si la Tierra crece, la ciencia responde dogmática y negativamente, mantenido que es la subducción de las placas continentales, lo que explica cómo la creación de la corteza terrestre se reacomoda debajo de los continentes, sin embargo esta respuesta crea un cierto número de preguntas que la versión oficial no puede responder y por ende, las banaliza. A saber:
Primero: ¿Qué sucede realmente en el centro de la Tierra? Las dinámicas que se generan al interior del planeta son absolutamente desconocidas para la ciencia, la inmensa cantidad de materia que nos separa del núcleo de la Tierra, vuelve invisible a los ojos de los satélites, y otras maquinarias, lo que sucede en las profundidades del Planeta. Es decir que las únicas evidencias en las que la ciencia se basa para describir lo que pasa en las capas internas de la Tierra, vienen dadas de las consecuencias visibles de sus efectos como son; la eyección de magma, las erupciones de geiseres y volcanes, los terremotos y el campo magnético que rodea la Tierra. El ser humano no ha perforado más allá de 11 kilómetros de la corteza. Las consecuencias son las que dictan las causas y no al revés.
Segundo: ¿Por qué los contornos de los Continentes parecen coincidir como si alguna vez hubieran estado juntos? No hay que ser genios para identificar que las costas de América del Sur coindicen con las costas de África, de tal manera que si desinfláramos el Planeta, parecería contraerse, embonando así los contornos de los continentes actuales. En este sentido, no es que los continentes hayan formado una Pangea y de ahí se hubieran distribuido a sus lugares actuales mediante el movimiento de las placas continentales, como dice la ciencia, sino que se distanciaron conforme cantidades ingentes de material ígneo comenzó a salir de lo que hoy es el lecho marino, y a presionar las placas sobre las que descansan los continentes. Esto explica porqué la superficie terrestre es más antigua y el lecho marino más joven. Y aunque nos digan que un día los continentes actuales volverán a formar un supercontinente, en realidad creo que los continentes en millones de años estarán más lejos unos de otros, provocando que lo que hoy son fracturas como la falla de San Andrés se agranden hasta lograr separar California y Baja California del continente, por ejemplo. No me extrañaría que en millones de años el Mediterráneo, el Mar Rojo, el canal de Panamá, o el estrecho de Ormuz sean cada ves más amplios, lastima que no estaremos aquí para comprobarlo.
Tercero: ¿Por qué en la prehistoria los animales eran mucho más grandes que los actuales? Su tamaño en la actualidad no les permitiría vivir, aunque chat GPT diga que sí, y que su constitución parecida a la de las aves, les permitía ser más eficientes. Para empezar, la relación gravedad y empuje cardiovascular impediría que la sangre llegara a sus cerebros. La jirafa que es el animal terrestre más alto en la actualidad, apenas alcanza los 6 metros de altura y 5 metros de su corazón de 11 kilos, hasta a su cerebro. ¿Cómo un dinosaurio podía bombear sangre a un cuerpo, que aunque no excedía los 5 metros de altura, medía de largo hasta 25 metros y pesaba hasta 30 toneladas? Por mucho que poseyera un corazón enorme, para las dimensiones que tiene hoy el Planeta, sería imposible que un brontosaurio tuviera un corazón capaz de bombear sangre en las condiciones actuales, no hay que olvidar que la biología también tiene limitantes, no es tan simple como agrandar los órganos a placer. Para darnos una idea, los elefantes de hoy, miden de alto menos de 5 metros y pesan como mucho 6 toneladas. Sin duda hay una relación entre peso, altura y gravedad. Un Planeta más pequeño tendría una masa menor y en consecuencia, una gravedad inferior. Un factor de gravedad así, permitiría seres más grandes, ya que el esfuerzo necesario para bombear sangre a sus cerebros y desplazarse, disminuiría considerablemente. En Planetas más grandes y masivos, la gravedad nos aplastaría; mientras que en otros casi flotaríamos. Una persona de 80 kilos en le Tierra, en Júpiter pesaría 200, en tanto que en Marte solamente 30 y en la Luna 18. Entre menos pesados seamos con respecto a nuestra masa, mejor puedes distribuir el esfuerzo. Si lo que digo es cierto, deberíamos encontrar en la historia de la Tierra especies que tenían un tamaño intermedio entre los dinosaurios y los animales actuales, y los hay. El Mamut por ejemplo, medía 5 metros de alto, pero podía llegar a pesar hasta 12 toneladas, el doble de lo que pesa actualmente un elefante grande; y menos de la mitad de lo que pesaba un brontosaurio con 30 toneladas. El Mamut es la evidencia flagrante de que las especies pueden alcanzar sus mayores dimensiones en función de la gravedad del planeta en donde viven. Del brontosaurio de 30 toneladas, pasamos millones de años después al Mamut de 12 toneladas, y miles de años después al elefante de 6 toneladas. La progresión es evidente en un planeta que igualmente estaría aumentando su tamaño y por consecuencia su masa y gravedad. Olvidaba mencionar que la ballena, el animal más grande del planeta, puede alcanzar dimensiones prehistóricas y mayores, justo porque cuenta con la ventaja de vivir en el agua, se calcula que su peso es en promedio de 100 toneladas, algo claramente fuera de toda proporción moderna, hasta que entendemos que en el mar los cuerpos pesan menos, y que una persona de 80 kilos pesaría solamente 45, 40% menos que sobre la superficie; así la ballena azul solo pesa 60 toneladas. Sin lugar a dudas, el tamaño de las especies, en cualquier planeta en que se encuentren, tendrá su techo de crecimiento ligado a la gravedad del planeta que los acoja.
Cuarto: ¿Qué tan bien cree conocer la ciencia la formación de un sistema planetario? ¿Cuáles son sus argumentos? ¿A caso han visto uno en formación? Seguro sí, el Universo es un cunero de sistemas planetarios y debe haber planetas en formación. Encuentro esta pregunta básica porque de la formación inicial de un sistema solar, dependerá su evolución y extinción. ¿A caso la materia que formó al Sol es distinta a la de sus planetas? Pero si todos están creados por los mismos elementos y con las mismas dinámicas gravitacionales. La única diferencia evidente es la cantidad de materia que formó a uno y a otros, y en este sentido, la formación de cada uno estaría subordinada a ese volumen; la conglomeración de materia terminaría por definir su evolución hasta alcanzar su estado final. Y con respecto a esto, yo tengo una tesis que cambia por completo la manera en que debemos ver al Sol y sus planetas. Para mi, la visión de que los Planetas son cuerpos terminados está equivocada, a mi me da la impresión que lo que vemos no es un foto finish, sino cuerpos en evolución, me explico. Para mi, no es una casualidad que entre menos masivo es un planeta, más rocoso se presenta, y por el contrario, entre más masivo es, más gaseoso resulta ser. No es una casualidad que Júpiter y Saturno, planetas gaseosos, sean considerablemente más grandes que Marte o Mercurio que son planetas rocosos. Abreviando, pienso que la formación de un cuerpo estelar transcurre siempre siguiendo las mismas etapas, pero que la duración de estas variará en función de la cantidad de materia que lo forme, es decir que en esta evolución, todos los planetas fueron en un inicio como el Sol y progresaron de gaseosos a rocosos, digamos que la falta de masa los apagó rápidamente hasta solidificarlos. Júpiter que es considerablemente más grande que sus hermanos, pero infinitamente menos masivo que el Sol, está en su etapa gaseosa, pero un día terminará como la Tierra, al igual que el Sol cuando se acabe su combustible, crezca y luego se achique para terminar como una enana marrón y finalmente una roca fría. Esto que parece alejarse mucho del tema que trato hoy, tiene todo que ver porque de ser así, los planetas, incluyendo a la Tierra siguen en constante evolución y está podría corresponder a la etapa de expansión. Al inicio hice hincapié en que ningún ser humano ha visto, ni verá directamente el centro de la Tierra, que las conclusiones sobre su estructura y composición se fundamentan en los efectos que podemos medir en la magnetosfera y el campo magnético que provoca y protege a la Tierra; pero y si en vez de tener un núcleo de hierro al centro, tenemos el residuo del pequeño sol que un día fue la Tierra, si el corazón de la Tierra es un reactor nuclear casi extinto, pero con la suficiente energía aún para provocar el campo magnético que nos protege, y fundir las capas de roca más internas en forma de magma, que sometida a presiones inmensas, intenta salir por los huecos existentes hasta la superficie, provocando erupciones y empujando todo este material sobre la corteza que a su vez, hace presión también sobre las placas tectónicas. Aceptar que la Tierra no crece, es querer decir que la Tierra es un cuerpo herméticamente sellado, lo que a todas luces no es verdad, el magma que es roca fundida proveniente del manto interno se convierte en la nueva corteza y empuja las placas continentales, que al entrar en contacto entre ellas se subduccionan y separan los continentes.
Ahora bien, si la Tierra a aumentado su superficie licuando roca de los mantos interiores y expulsándola hacia la superficie, esto implicaría que la masa no se ha incrementado y que por lo tanto la gravedad tampoco debería haber aumentado, lo que por un lado explica porqué la orbita terrestre y lunar no se han visto afectadas, pero que echa por tierra la tesis de que es la variación en la constante gravitacional terrestre lo que ha modificado la estructura biológica de las especies a través de los años.





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